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TORCALES EN LA SERRANÍA DE RONDA

La Real Academia Española recoge en el diccionario de la lengua la siguiente descripción del término torca: “depresión circular con bordes escarpados en un terreno”. En el argot geológico apuntillan algo más: “Depresión circular y con bordes escarpados, desarrollada en la superficie de un terreno calcáreo”.

Sobre el título de este artículo apuntillamos que en la Serranía de Ronda a los “torcales” se les han conocido como “riscales” de toda la vida. Preocupa pues, esa costumbre tan de moda ahora de “rebautizar” lo que ya tiene nombre, haciendo un flaco favor a la memoria histórica, a la tradición y a la toponimia del lugar.

El origen de los torcales se halla en la sedimentación de materiales detríticos y restos marinos depositados en el fondo del antiguo mar de Tethys, en un proceso que se encuadra en el periodo Jurásico, hace unos 150 millones de años. Ya, en tiempos más recientes, hace unos 20-25 millones de años, el empuje de las placas africana y europea (Orogenia Alpina) dieron pie al plegamiento de los materiales que emergen del mar, formando las actuales montañas que conforman los sistemas Béticos. El pasado marino se refrenda al ver incrustadas en las rocas fósiles de ammonites y belemnites, moluscos marinos desaparecidos hace unos 65 millones de años, durante el periodo Cretácico.

Con el paso de los tiempos, los procesos tectónicos y la acción de los elementos erosivos: nieve, agua, frío y viento fijarán el aspecto actual y futuro de los riscales serranos, encuadrados en el grupo karst pluvial, con formaciones ocasionadas por absorción en las que se produce una disolución en las fracturas y diaclasas por la precipitación del carbonato cálcico o por la abrasión sobre materiales deleznables. A todo este proceso se le denomina genéricamente: modelado kárstico.

LOS RISCOS

Este paraje se ubica en el Alto Genal, en las laderas de la sierra del Oreganal, entre las cumbres de Jarastepar (1.427 m.) y Cancha Armola (1.406 m). Además de por los Riscos, es conocido como El Risco, Riscos de Cartajima o Riscos de Júzcar y Cartajima. Se expanden entre los términos municipales de Cartajima y Júzcar, ocupando una extensión superior a los 6 km2, aunque el área principal, donde se hallan las formaciones más espectaculares, se circunscribe a una superficie de 4 km2.

El paraje de los Riscos forma parte del ZEC (Zona de Especial Conservación) Valle del Genal. Igualmente fue reconocido con LIC (Lugar de Interés Geológico) y se encuentra en el listado del Inventario Andaluz de Georrecursos.

La totalidad de este espacio se halla en propiedad privada, aunque se puede recorrer parte de su superficie a través del sendero homologado SL-A 176, Sendero de las Eras, cuyo nombre obedece a la presencia diseminada de antiguas eras de origen andalusí.

Según la tradición oral en Júzcar, los Riscos fueron dominio de Tajarillo, un morisco rebelde que no acató la resolución de expulsión y se echó al monte con su partida de monfíes. Se dice que tal fue su osadía, que no dudaba en pasear por las calles de Ronda a pesar de tener precio su cabeza. Al parecer murió de forma accidental en los Riscos, lugar donde se guarecía.

Entre las figuras imitativas más conocidas figuran el Águila Real, el Camello y el Niño. Como indicamos en un anterior párrafo, en plano patrimonial destacan las eras desperdigadas por todo el entorno. Son testigos mudos de un tiempo pasado, cuando las dolinas se cultivaban con diversos cereales. En la zona llamada El Almendro, destaca un curioso aljibe. Existen numerosas simas y algunas cuevas de escaso desarrollo. Del origen marino de estos roquedales hemos legado la presencia de numerosos ammonites.

Tanto la actividad ganadera de antaño, como el carboneo motivaron su deforestación. La vegetación va recuperando su antiguo esplendor y podemos ver numerosas encinas acompañadas de espinos majoletos, rosales silvestres, retamas, hiedras, matagallos, jaras diversas y un buen número de plantas rupícolas. La población de cabra montés ha crecido bastante en los últimos años. En este paraje es fácil ver el vuelo acrobático de la chova piquirroja.

A la entrada de Cartajima se encuentra el Centro de Interpretación Los Riscos, aunque lo más seguro es que esté cerrado. El torcal de los Riscos es el principal exponente del relieve kárstico en la Serranía de Ronda y el que mayor interés geomorfológico suscita.

En el área geográfica de la Serranía de Ronda encontramos otros riscales o torcales de interés, pero de menor extensión como el cancho del Conio (Jimera de Líbar), El Romanadero (Montejaque), Sierra Blanquilla (Ronda), Los Peñoncillos (Ronda) o Las Atalayas (Ronda).

Mención aparte merece la inclusión del Karst de la Utrera, situado en el municipio de Casares, en la estribación sur de la Serranía de Ronda. Aquí hallamos un precioso torcal, el más meridional de Europa, fuertemente amenazado por la presencia de una cantera de áridos que ya le ha comido una importante porción del territorio. No obstante, cuenta con un muestrario de importantes formaciones imitativas, además de numerosas cuevas, como la del Gran Duque, con un importante yacimiento prehistórico y una notable población de murciélagos.

En el perímetro sureste se hallan los famosos baños de la Hedionda, del periodo romano. Dicen que Julio Cesar los usó durante su estancia en Hispania en el año 61 a.C. Uno de los elementos geomorfológicos más singulares de este paraje es el Canuto de la Utrera, impresionante cañón que divide el karst de este o oeste. En el lecho del barranco aún perviven un para de albercas construidas en los años 70 del siglo XX para una prospección petrolífera. A este singular rincón serrano también se le conoce como El Castillón.

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