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DEHESAS RONDEÑAS

A LAS DEHESAS DE ALBERQUILLA, ZAHARILLA Y BORBOLLÓN

Por la colada del Camino de Arriate a Cañete la Real, el cordel del Camino de Málaga, el Camino al cortijo de Zaharilla y el Camino al cortijo de Capellanía y Borbollón

Allá donde se dibujan las primeras y pequeñas depresiones que configuran el Surco Intrabético, alargada alineación de carácter geológico que de manera genérica separa la cordillera Penibética de las Subbéticas, atisbamos uno de los paisajes más representativos del extenso municipio de Ronda: la dehesa, el ancestral sistema de aprovechamiento agro-ganadero, sostenible e identitario del monte mediterráneo que combina, en función de la orografía del terreno, la agricultura y la explotación ganadera en régimen extensivo, auspiciando un agrosistema donde tienen cabida el monte (manchas primigenias de encinar y matorral), el monte hueco (zonas clareadas de encinar con pastizales) y los cultivos de secano que permiten coexistir lo más granado de la flora y fauna silvestre con los usos campesinos, sumando biodiversidad al medio ambiente y puestos de trabajo a la comarca.

En las dehesas visitadas hallamos ganaderías equina, ovina (oveja merina de Grazalema), caprina (cabra montejaqueña o payoya), vacuna (vaca retinta) y, sobre todo, cabaña porcina de cerdos ibéricos, afanados, en el periodo de montanera, en el consumo de bellotas.

Otros aprovechamientos seculares de estas fincas son la caza menor, la recolección de setas y la apicultura. En dehesas cercanas a estas se prodigan los viñedos alternados con parcelas de olivar y hasta una ganadería de reses bravas.

Una de las curiosidades de esta demarcación rondeña, donde confluyen las provincias de Málaga, Cádiz y Sevilla, es que aquí brota el arroyo Majamoclón, uno de los tres cursos fluviales nacidos en tierras malagueñas que no fenece en el Mediterráneo, ya que afluye al Guadalquivir a través del río Corbones. Los otros dos ríos referidos, el de Montecorto y el Setenil, lo hacen en la cuenca del Guadalete.

En el transcurso de la ruta hemos disfrutado de la presencia de fuentes y pilas ganaderas, de preciosos muros de piedra seca, de cortijos tradicionales o de las ancestrales vías pecuarias; todos, elementos patrimoniales indisolublemente asociados a la dehesa. En lontananza y desde numerosos ángulos y perspectivas avistamos los encrespados perfiles de las sierras de las Nieves, del Oreganal, de Grazalema y del Tablón a modo de anillo defensivo de la ignota meseta rondeña.

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